AN 2.33 (Samacittavagga)
"Bhikkhus, yo digo que no es fácil retribuir a estos dos. ¿A cuáles dos? A la madre y al padre.
Bhikkhus, si uno llevase a su madre en un hombro y a su padre en el otro hombro, y tuviese una vida de cien años, viviese cien años, y los frotara, masajeara, bañara, enjabonara; y ellos incluso allí mismo evacuasen excremento y orina, aun así, bhikkhus, no se estaría hecho, no se habría retribuido a la madre y al padre.
Y, bhikkhus, si alguien estableciese a su madre y padre como señores soberanos de esta gran tierra que abunda en los siete tesoros, aun así, bhikkhus, no estaría hecho, no habría retribuido a la madre y al padre. ¿Por qué razón eso? Porque, bhikkhus, la madre y el padre hacen mucho por los hijos: son protectores, nutricios y guías en este mundo.
Pues, bhikkhus, y quienquiera que a su madre y padre carecientes de confianza, los incita, conduce y establece en el don de la confianza; inmorales, los incita, conduce y establece en el don del comportamiento; mezquinos, los incita, conduce y establece en el don de desprenderse; de saber equivocado, los incita, conduce y establece en el don del saber; pues, bhikkhus, en esta medida se está hecho, se ha retribuido a la madre y al padre”.